martes, 27 de enero de 2015

Soy mi paracaídas



Existe una necesidad humana de sostenernos para no caer, sostenernos en el vacío,  sostenernos entre la gente, sostenernos en nuestra vida...sostener nuestra vida.
Como ese niño pequeño que necesita que sujetes su manita todo el tiempo. Ese gesto, esas manos, esa unión, es como un paracaídas. Es la total libertad de saltar desde lo más alto con la consciencia de que en el último momento el paracaídas se abrirá, salvándonos. 
El gran problema del ser humano es utilizar a otra persona de paracaídas, pues confiar que alguien va a estar allí para no dejar que caigas, es dejar tu vida en las manos de quien en el momento necesario, tendrá que tirar de la anilla del paracaídas, y salvarte; ¿Y de verdad va a estar allí siempre?
Las personas vienen y van, cada una con su propio paracaídas, pero hay algo que está claro: sólo tú eres dueño de esa anilla. Sólo tú vas a estar siempre para salvarte. Aunque fallasen todas las manos del mundo, seguirán estando las tuyas, para abrir tu paracaídas.





domingo, 14 de diciembre de 2014

Próxima(mente)


 He esperado hasta que ha empezado la película para comerme las palomitas, 
pero ahora se me acaban y la película no ha hecho mas que empezar.


Es hora de comprar mas palomitas.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Segundos de vida.



Tenemos más miedo de vivir que de morir. Porque para morir no hay que hacer nada, pero para vivir hay que hacerlo todo. Levantarse, moverse, pensar, elegir, decidir, sentir, querer, actuar, dirigir, amar, odiar, mirar, dejar atrás, correr, reir, llorar, besar, cantar...
Y todo eso cansa, hasta que no puedes mas, hasta que te obligas a levantarte del sofá, hasta que te arrastras por un poquito más, un minutos más, unos segundos de vida más.
 Y es entonces, cuando has luchado tanto que te duelen las neuronas de vivir, cuando te has ganado morir, porque nadie muere sin haber vivido.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Todo lo que nunca te dije

Empeñado en ser el malo de la historia dejaste de ser mi ángel salvador. Ese que tanto me había costado encontrar. Y ahora ya no estás. O peor aún: estás, pero no estás para mi. Y ya no puedo decirte todo lo que nunca te dije, porque nunca fui de hablar, de decirte que me gustaban tus manos, la manera de ponerme el pelo detrás de la oreja, tus abrazos por detrás, tus" buenas noches" en italiano, tu manera de hacerme sentir "la chica de la peli", tus besos en el cuello, tus cosquillas, las mías, las 3 de la mañana, el calor de las noches de agosto en Valencia, la pizza, el helado, la sangría del mercadona, el dia que nos conocimos...el dia que dejamos de conocernos más.

domingo, 21 de septiembre de 2014

En blanco.








Si no me ayudas a escribir más lineas, ya no sé que escribir.
La página se le queda grande a esta pequeñaja que un día se creyó grande.

martes, 19 de agosto de 2014

Búscate un dragón.

Y en la habitación más alta de la más alta torre, la princesa, ya cansada de tantos hombres que se habían presentado como principes, dijo para si misma: "Basta ya de soplagaitas aspirantes a principe del año". Bajó las escaleras hasta el gran salón custodiado por el dragón y le dijo: "Oye... y si nos tomamos algo?"

Déjate de señoritos de dudable sangre azul; búscate un dragón.

PD: el dragón le dijo que si ;)



lunes, 30 de junio de 2014

El que la sigue la consigue


No me digas que el cielo es el límite cuando hay pisadas en la luna. 
Y que si hay que llegar a la luna, soy capaz de irme hasta saturno.
Vamos a poner las reglas oportunas para el juego que decidamos jugar.
Pero no olvides que no juego para perder, juego para ganar.