miércoles, 16 de noviembre de 2011

Centímetro virtual



¿Cómo bajar ahora el listón, cuando lo dejaste tan alto? Es como comparar una gota de agua con la lluvia. Como comparar un rayo de sol, con el propio sol.


Y de eso va la cosa: de comparar.

Porque lo hago todo el tiempo, comparo esto y aquello. Asemejo lo que me recuerda, incluso a veces fuerzo la proximidad, solo para estar un centímetro virtual más cerca de tí.

Y me pregunto si esos centímetros me valen, o si simplemente, valen. Pero no es una respuesta lo que encuentro, si no, otra puerta abierta, a más centímetros virtuales, que bien podrían ser guardados en la memoria de un ordenador. Como si de recuerdos se tratasen.

Pero lo que tengo claro es que solo hay un tipo de recuerdo que merece la pena guardar: los que reservamos en nuestra cabeza. Esos que podemos compartir, o preservar solo para nosotros.


Es el sentimiento de un pequeño robot, lleno de amor virtual, algo que podría imprimir, enviar... pero nunca mostrar, porque los centímetros que me acercan a ti, los virtuales, tienen esas cosas, que son virtuales...

martes, 25 de octubre de 2011

Una más de tu club de fans



La fama que creaste me persigue porque fuí tu mayor fan.

Nunca tu poster fué colgado de mi pared, pero no hizo falta, porque estabas en mi cabeza, en una imaginación interminable creada por una mente con afán a la ilusión.

Contaba tus movimientos. Tus entradas y tus salidas. Aquello que decías, y que no decías.

Lo malo de ti es que vas y vienes. Lo bueno, es que cuando vienes, eres increible.

Como todos los grandes fenómenos, traes contigo a una prole de enloquecidas fans, que como yo misma, desea la atención del admirado.

Pero como ya he dicho: muchas. Y muchas no es bueno. Por que nada en el mundo es bueno, cuando excede la cantidad de ese algo. Y menos cuando es una persona contra mil.

Se crea entonces "El club de fans", el conjunto de adoración infinita. Devoción irracional. Y crees que en esa multitud eres importante, que algo te hace especial, y diferente de las demás. pero no, solo eres una más, de su club de fans.


Dedicado a Patricia Cebrián <3

lunes, 24 de octubre de 2011

Los títeres que se van



No decides quien se pone en tu camino. Solo el camino. Y es el azar quien pone a las personas en él.

De la gente de tu camino eliges quien quieres que te acompañe.

Hay personas que se quedan, porque quieres que se queden, otras que se van, porque quieres que se vayan.

Y luego estan aquellas que se van, y no quieres que se vayan.

A veces dejarías tu propio camino para seguir a esas personas, para saber porqué se han ido, para saber a donde van.

Quieres que vuelvan. A donde estaban. A tu camino. En el lugar que decidiste colocarlos. Como si tu camino fuera una gran maqueta de miniaturas, donde tú manejas a tu antojo a tus pequeños títeres.

Pero los títeres son de pensamiento independiente, y no hacen todo lo que tu quieres que hagan. Y mucho menos, quedarse en tu camino, el tiempo que tú mismo, necesitas.

domingo, 9 de octubre de 2011

Fuegos artificiales



Fuegos artificiales. Y sonrío. Como una tonta, pero sonrío. Porque están allí arriba, tan lejos de nosotros. Tan perfectos, tan brillantes. Sientes como cada golpe de luz, retumba en tu pecho. Colorean la noche. Se estrella el cielo. No se ha dicho que hay que hacer, pero todo el mundo mira arriba. Contemplan asombrados el cielo dibujado que les cubre, como atontados ante tal espectáculo de color y sonido.



Y en lo que dura, todo es perfecto. Uno se olvida de los problemas, de lo malo. En ese momento, en el que esa luz refleja tus ojos, y de aquellos que están a tu alrededor, ya no importa nada. No sientes nada más que felicidad, y en tu cara se dibuja una sonrisa, que aguanta hasta el último estallido. Esa es la sensación que todos deberíamos sentir, como si viviéramos en un fuego artificial constante, con nuestros ojos brillantes.


"Baby you're a firework" - Katy Perry

domingo, 25 de septiembre de 2011

Necesitamos gente



Ahora mismo, párate y piensa en todas las cosas que te rodean. Supongo que el ordenador, una silla, una mesa, las paredes de la habitación, y quizás en la misma, o en la de al lado hay alguien, parte de tu familia, un amigo, compañero de piso. En el piso de arriba oyes al niño del vecino corretear por el pasillo. Y el perro del tercero ladra cuando pasa el ascensor. Y tal vez, tu madre pasa el aspirador por el cuarto de tu hermana.

O quizás, no hay nadie. Quizás solo hay cosas. Pues he de decir, que si miras un poco más allá, siempre hay alguien, y solo tienes que saber donde mirar, y cuando las encuentres acércarte.

Porque hay algo que tengo muy claro: necesitamos gente. La necesitamos más que nada. Más que las cosas, incluso a veces, más que a nosotros mismos.

Porque cuando acaba el dia, da igual todo lo que hayas hecho, si no puedes compartirlo con alguien, no sirve de nada. Hay a veces que no nos acordamos de cosas, y recurrimos a la memoria de los que nos rodean, para recordarlo, si no fuera así, perderíamos la mayoria de recuerdos de nuestra vida.

Somos seres que vivimos en compañia. La soledad nos pone tristes. Y quien diga lo contrario, miente. Quiero que las personas estén ahi para mi, por eso estaré ahí para ellas.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Tu recuerdo


Ir notando como el recuerdo se va. Se te escapa entre las manos. Fue un todo para ti. Un todo que se encamina hacia la nada.
Todo lo que tenemos requiere una base que lo sostenga. Y sin base, no tenemos nada.
Lo que hacemos muchos es intentar crear cimientos imaginarios donde poner esos recuerdos que tanto deseamos que prevalezcan. Pero con el tiempo, esa base creada, se derrumba: no era real aunque nos aferramos a la idea de que, podía serlo.
Nuestros pequeños mundos creados nos protegen del exterior de aquello que nos da miedo. Todo es posible en ellos, pero no fuera.
Entonces llega un momento en el que sientes que algo desaparece de ti, como si algo te abandonara, y ya no existe nada que lo ate. Es en ese instante cuando eres el único responsable de querer seguir manteniendo, la base imaginaria, no tienes porque destruirla, pero si dejarla ir, porque hay algo claro: no se puede vivir de recuerdos.

jueves, 25 de agosto de 2011

Porque te quiero


Llegaron a ese punto en que solo les quedaba gritar. Y así lo hicieron. Uno tras otro sus poderosos gritos se apoderaban de la noche, que quedaba vacío cuando cesaban.
-No me hagas esto, por favor.
-Dime, por qué? Por qué todo el mundo se va? Por qué nadie permanece a mi lado?
-Porque no te dejas, te asustas, y los apartas...
-Porqué tu te quedas?
-...no dejas que nadie se acerque a ti...
-Porqué tu te quedas?
-...lo utilizas como escudo, pero solo te sirve para estar solo...
- Porqué tu te quedas?
-Porque te quiero
-...
Ella quedó inmóvil mientras lágrimas le caían de los ojos. Habían sido quizás las palabras más difíciles de pronunciar en su vida. Y sin embargo él apartó la mirada, y le dio la espalda. Se hizo el silencio, los cubrió la oscuridad.
En ese instante podrían haberlo tenido todo y haberse quedado con nada con un solo paso. Solo había que decidir hacia donde darlo.
-Mírame.
Pero el estaba quieto, inmóvil. Mil cosas pasaban por su mente. Mil cosas que podría haber hecho si no se hubiera girado. Si no hubiera dado un paso hacia ella. Si no hubiera limpiado de su cara una lágrima. Si no hubiera acariciado su mejilla...y si no le hubiera dado a ella el beso que significaba de nuevo: Te quiero.